jueves, 18 de agosto de 2016

No puedo perder la pelota

Crónica de un partido con amigos

Todo empezó el sábado de mañana, eran las 10:30hs cuando me desperté. Me terminé de bañar, me vestí y le dije a mi madre :
  • ¡Maaaa! ¿no viste la pelota?
  • Sí, está abajo de la cama.
Saqué la pelota y me fui, pero me acordé que no llevaba bolsa. Mi padrino me la dio y de ahí me fui para el liceo.
La profe de E.C.A nos dejó salir a jugar al fútbol. Yo tenía la pelota y estaba dispuesto a todo para no perderla. Íbamos empatados y Kevin me estaba marcando cuerpo a cuerpo. En la cancha había un zócalo de más o menos 30 cm, no me dolió en el momento, pero después pagué con el pie hinchado la patada que le pegué al zócalo.
Lo peor de todo es que perdí la pelota y nos metieron el gol de nuestra derrota.

Es jueves después de ese sábado accidentado y sigo con el dolor y el pie hinchado.

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